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Boda Ainhoa y Roberto

2013 ha sido un año muy intenso y estresante…trabajos, proyectos, vida personal, así que el blog ha estado abandonadísimo.

Hace un par de meses, o algo así, comencé a publicar trabajos que tenía pendientes, pero volvieron a surgir otras tareas que me hicieron posponer todo, así que, ahora sí, comenzaremos a publicar algunos de los trabajos pendientes para que el blog esté un poco más actualizado.

Comenzaremos con la boda de Ainhoa y Roberto.
Esta es sin duda una de esas bodas difíciles de olvidar, muy intensa en muchos aspectos y con los sentimientos a flor de piel que en cualquier momento estallaban en lagrimas y abrazos.

Ainhoa, y su boda, me ha enseñado mucho. Una chica tan tímida y un, ahora, marido tan lanzado con las ideas bien claras sobre lo que querían y necesitaban, hizo que me tuviese que plantear su día de un modo distinto a como lo hago normalmente…dejando menos a la improvisación y teniendo todo más planeado y organizado.

Ainhoa es arquitecta y no quería unas fotos en unos jardines elegantes ni en un parque lleno de arboles centenarios y verdes o un paisaje idílico, no, quería algo diferente, algo distinto y que no todo el mundo iba a entender, quería texturas, quería realidad, quería menos elegancia y distinción…o no necesariamente, y cambiarlo por grietas, suciedad y ese encanto de Madrid que muchas veces, a la gente que vivimos aquí, nos cuesta ver. Se arriesgo y, francamente, creo que gano. Sus fotografías dieron lugar a unas imágenes distintas a lo que estamos acostumbrados normalmente…o estábamos, ya que por suerte eso es algo que también ha cambiado.

La ceremonia fue en una de las muchas iglesias de Madrid que tienen “exclusiva”, así que no me permitieron subir al altar a realizar fotografías, pero, aunque el tema de las exclusivas daría para una discusión larga y tendida, siempre hay que tomar esos inconvenientes como algo que tu creatividad debe superar y ayudar a que las fotos (mejores o no) sean diferentes a lo que solemos hacer en ese instante (el momento de la ceremonia es el más delicado, porque es un acto importante que normalmente nos gusta asegurar y por lo tanto arriesgamos poco…yo al menos), así que intente darles otro toque distinto del habitual. Por otra parte el photocall fue divertidísimo, porque hice la impresión en el momento y así la gente podía ver los resultados al instante.

Fue un día lleno de emociones y nos encanto acompañarlos, nos divertimos, reímos, lloramos, y trabajamos junto a una pareja encantadora. De Roberto no he hablado mucho…solo diré que es difícil no estar con él riendo sin parar…todo un crack.

Muchos abrazos chicos.

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